Por Jorge Cura Amar
Desde Guangzhou
Estoy impresionado con el desarrollo de China. Hace diez años estuve aquí y las cosas han cambiado del cielo a la tierra. Hablo en todos los sentidos.
Hago parte de una delegación de empresarios que vino a la tercera ciudad del gigante asiático, Guangzhou, a participar en una feria que mueve 34 mil millones de dólares durante seis meses cada año. Tiene 30 mil expositores y cada semana la visita más de un millón 200 mil personas que encuentran desde un alfiler hasta la maquinaria más moderna para el desarrollo de construcciones de altura.
La estructura de la feria es enorme. Una moderna construcción montada en vidrio y acero la hace ver como un platillo volador de color gris que está a punto de iniciar el vuelo. Y en general todas las construcciones son así: monumentales. El aeropuerto, desde donde escribo estas líneas mientras espero el avión, es algo que impresiona por su diseño y modernidad. Nada estrambótico. Cada cosa está en su lugar.
Al salir de la ciudad rumbo al aeropuerto el bus recorrió al menos 25 kilómetros sobre una carretera que hace parte de un segundo piso destinada a la circulación de buses y vehículos pesados. No exagero si digo que podíamos ver la cocina y la sala de los apartamentos del quinto piso de los edificios ubicados a lado y lado de la extendida autopista.
En Colombia podríamos pensar en este tipo de desarrollo para sacar adelante un proyecto tan importante como el metro de Bogotá que podría ser elevado, no subterráneo, reduciendo los costos de compra de predios y en el peor de los casos expropiación. ¿Qué tal nuestro Transmetro, en Barranquilla, en un segundo nivel sobre la ya congestionada y poco funcional Olaya Herrera?
Pero sigamos con China. Esa misma vía de segundo piso aterriza en una autopista de cinco carriles de ida y cinco de venida con un separador central de no menos de 20 metros de ancho rebosada de jardines, flores, esculturas y monumentos. Cientos de personas vestidas con un chaleco de color naranja se dedican al cuidado de las matas haciendo una ornamentación bien planificada y generosa. Recordemos que esta ciudad se prepara para ser la anfitriona de los juegos asiáticos que comienzan el próximo mes con la presencia de más de 10 mil atletas y 28 países en competencia. Aquí juegan los detalles y cada uno se maneja como si fuera algo fundamental.
La noche anterior a nuestro viaje a Shangai nos llevaron a un crucero por el Río de Las Perlas, el afluente que baña Guangzhou y que recorre dos mil kilómetros de la geografía de China. La ciudad vive en torno al río. Es la sangre que corre por sus venas y son los latidos del corazón. Los grandes edificios están construidos en sus linderos, y cada noche se hace un juego de luces que vincula a todas las edificaciones, desde la Torre de las Comunicaciones, la más alta de la ciudad hasta la estructura más bajita y menos importante. Es sorprendente.
Los chinos tienen una profunda devoción por dos cosas: los jardines y las luces. Eso quedó demostrado en los pasados juegos olímpicos de Beijin, los más imponentes en la historia de este evento.
Como decía antes, no descuidan los detalles. Las atenciones del personal en los hoteles, restaurantes, almacenes y en los mismos establecimientos del Estado no dejan duda de que la mentalidad ha cambiado. En mi hotel no había terminado de tomarme el café y ya tenía encima a dos chinitas retirándome la tasa y ofreciéndome más. Apenas sales del cuarto te preguntan en el pasillo si quieres que lo arreglen o si hay una indicación especial. A un amigo nuestro se le desprendió un botón, y en menos de cinco minutos tenía la aguja con el hilo del color de la camisa lista para ponerlo. En fin, son cosas que están pasando y no deben dejarse ahí sin que la gente las conozca.
Esta nación de más de mil 200 millones de habitantes que crece y se desarrolla cada día más sigue dando pasos de dragón para convertirse en la primera economía mundial. No duden ustedes que será así. Tal vez en menos de 10 años China podrá superar en desarrollo a Estados Unidos y a cualquier economía que se quiera comprar con su espectacular crecimiento.
Sugerencia: No descarte un viaje a China para ver su desarrollo. Miami y las ciudades de Europa ya no son los únicos destinos.